jun
13
¡ Excusas !
Archivado bajo 01. Anuncios Importantes, 22. Temas Generales | Déjenos su Comentario
Estimados Miembros y Lectores:
Como habrán podido notar, desde el pasado Sábado 14 de Mayo, debido a problemas técnicos en los servidores que hospedan nuestros portales y/o sitios en la red, como es el caso de “Opinión Dominicana”, estos han estado fuera de lÃnea intermitentemente.
Actualmente, nos encontramos en el restablecimiento del servicio que brindamos a plena capacidad, al igual que nos mantendremos ejecutando las tareas de mantenimiento requeridas en el sistema, para garantizar la eficiencia y confiabilidad del mismo.
Lamentamos profundamente lo ocurrido, y les pedimos excusas por los inconvenientes.
Atentamente,
“Opinión Dominicana”
jun
12
¡ Bienvenida/o !
Archivado bajo 22. Temas Generales | Déjenos su Comentario
Saludamos gratamente su visita a “Opinión Dominicanaâ€.
Somos un medio difusor electrónico o en lÃÂnea (por medio del Internet, la Web o la Red), publicado y administrado actualmente por el Consejo para el Desarrollo Sostenible y Promoción de la Republica Dominicana, CONDESPI, que se propone servir como mecanismo para la participación ciudadana junto a otros más como son el “Foro de Opinión Dominicana†y los “Blogs de Opinión Dominicanaâ€, parte fundamental del proyecto y/o programa implementado a través de “Dominicana, Un Proyecto de PaÃÂs hacia el Desarrollo Sostenibleâ€, para incentivar y garantizar una cultura de participación ciudadana responsable y permanente en la República Dominicana.
Gracias por habernos visitado, esperamos sean nuestros temas de su agrado e interés.
¡ Le invitamos a participar !
Si desea conocer más de nosotros haga Clic AquÃÂ.
jun
12
¡ Como mejorar Opinión Dominicana !
Archivado bajo 22. Temas Generales, 23. Sugerencias a Opinión Dominicana | Déjenos su Comentario
“Opinión Dominicanaâ€, desea y debe mantenerse mejorando y adaptándose a los estos nuevos tiempos, continua y rápidamente cambiantes.Para eso, necesitamos de la colaboración de todos los ciudadanos / usuarios participantes.
Comprométase, pues, con la eficacia de este Portal y del servicio brindado a la comunidad.
Esperamos que se sienta en la plena libertad de compartir sus ideas sobre cualquier aspecto que a su parecer deba ser tomado en cuenta, en cuanto a:
- Objetivo y Propósitos. Debe variarse, que concepto se debe seguir.
- Sobre las Interfases / Interfaces de usuario. Su facilidad o dificultades, que debe ser agregado o eliminado.
- Publicidad. Como y donde debe ser colocada, en que forma.
- Contenido. Como se deben categorizar las publicaciones y qué categorÃÂas agregar, que temáticas deben ser manejadas, tratadas, eliminadas, cuál es el desempeño de los moderadores.
- Servicios ofrecidos o enlazados. Que debe ofrecerse.
- Cualquier aspecto particular que pueda ser de interés será bien acogido.
¡ Gracias anticipadas por sus esperados comentarios y sugerencias !
jun
12
Saber ver – Aprender a verlo todo
Archivado bajo 22. Temas Generales, e) José R. Bourget, Ph.D. | Déjenos su Comentario
SABER VER – APRENDER A VERLO TODO
José R. Bourget Tactuk, Fundación Mahatma Gandhi
Hay un lugar dentro de nosotros el cual es la fuente de nuestras mayores reflexiones y de nuestros aprendizajes más profundos. Ese lugar es como un manantial, una fuente, el punto de inicio desde el cual obtenemos sabidurÃa y aprendemos de los misterios de la vida. Ese lugar no es un órgano, ni un hueso, ni un músculo. Por el contrario, es ese espacio invisible donde los pensamientos, las experiencias y los conocimientos convergen y crean conexiones significativas dentro del ser y fuera del mismo.
El desafÃo más grande para cualquier ser humano es encontrar ese espacio interior. Es probable que las palabras ayuden a describir su capacidad plena pero nunca en su totalidad. Ciertas actividades ayudan a revelar lo que ha ocurrido adentro, pero a veces el mucho hacer y el mucho decir se convierten en humo que oculta lo que realmente podrÃa estar ocurriendo en lo más profundo del ser. Inclusive, es posible conocer a mucha gente y hasta llevarse bien con todo el mundo, pero aún dentro del mar de muchedumbres que nos pueda rodear podrÃamos permanecer a solas como islas en un mar de caras sin rostros.
Alcanzar hasta el santuario de nuestro ser interior es muy difÃÂcil. A veces es hasta peligroso. Muchas personas que lo han logrado revelan que al llegar a lo más profundo de su ser experimentaron profundas transformaciones interiores.
Tales transformaciones son posibles solamente a través de la reflexión profunda. La reflexión es el acto de generar poderosas expresiones del ser como un mapa de posiciones internas que no pueden ser vistas con el ojo común. Reflexionar implica levantar un baluarte a favor de una manera de ser comunitaria, comunal, compartida y solidaria; es lo mismo que ser, hacer, ver, conocer y responder como si todas las personas que nos rodean formaran parte de nuestra comunidad de aprendizaje común. O sea, no sólo aprendemos lo que aprendemos sino que lo aprendemos en comunidad. A través de la reflexión es entonces posible adquirir el conocimiento que nos permite descubrir y entender lo que ocurre a nuestro alrededor, mientras que aclaramos las razones detrás de dilemas y problemas que nos aquejan a nosotros mismos o a los demás.
La reflexión ayuda a la persona a navegar entre dos fuerzas opuestas: lo que otros esperan de la persona y lo que la persona espera de sà misma. Es humanamente natural entrar en conflicto entre lo que creemos que es lo que se debe hacer y lo que otros desean que se haga. Lo que otros desean que se haga está generalmente escrito en las regulaciones o reglamentos y hasta en la manera informal en que grupos, partidos y organizaciones manifiestan sus preferencias. Pero lo interno de lo humano es difÃcilmente realizable a través de regulaciones o mandatos. Es posible cumplir con las regulaciones mientras se pierde de vista lo verdadero humano, lo verdaderamente Ãntegro, lo verdaderamente noble y lo verdaderamente elegante. La reflexión es lo que permite descubrir el puente que nos lleva al lugar donde lo material y lo superficial pueden enriquecerse al entrar en contacto con lo noble y con lo espiritual. Sin ese puente simplemente estarÃÂamos corriendo de un lugar a otro, sabiendo que en base a nuestra experiencia y a la de otros lo superficial será mucho más fácil y que muy pronto haremos residencia entre las veletas (que van por donde el viento sople) y los mediocres (que ni saben hacia donde van ni van para ningún lado).
La reflexión comienza con escuchar. Escuchar profundamente. Escuchar más allá de las palabras. Escuchar hasta sin las palabras. Para reflexionar es necesario trascender, entrar dentro del terreno del otro, aún cuando el hacerlo pueda representar peligro personal. De hecho, es ese tipo de trascendencia la que ayuda a crear comunidad porque el movernos por encima de nuestras barreras personales y de nuestras concepciones internas es lo que nos ayuda a acercarnos más a los demás. El yo, al abandonar su cÃÂrculo de protección, se adentra en el cÃÂrculo del otro y de repente descubre nuevos mundos y nuevas experiencias. El resultado son las nuevas percepciones de la realidad. El regresar al yo personal se hace de una manera enriquecida, fortalecida, más noble y más honesta.
La acción transformadora es el resultado de haber trascendido hacia dentro del yo de los demás. El lÃder transformador ha aprendido que limitado a su ego y a su visión personal de las cosas su labor es empobrecedora, altanera y limitada. El lÃder común, el lÃÂder altanero, el lÃÂder soberbio no ha aprendido a beber del vino nuevo, sino que cubre su viejo vino con una cubierta nueva. Pensamos que beberÃÂamos de un nuevo vino al ver la cubierta nueva, pero descubrimos que no hay nada nuevo dentro de la vejiga. Lo que crea al vino nuevo es la visión transformadora de las personas y de las cosas. Al abandonar al ego, el lÃder se transforma a una gestión de comunidad. No se puede hacer vino con una sola uva. El viñedo completo es responsable por el vino nuevo. El trabajo en comunidad crea al vino nuevo y al vino nuevo se le pone en cueros nuevos.
La elegancia es la caracterÃÂstica del lÃÂder transformador para revestir sus acciones con la dulzura, la sencillez, la virtud, la simpleza y la dexteridad necesarias para que se haga lo que mejor se puede, con las mejores personas, beneficiando a la mayor cantidad de personas posibles, utilizando la menor cantidad de recursos, en el menor tiempo posible, con los mayores y más efectivos resultados alcanzables.
Y, por sobre todas las cosas la acción transformadora, la que guÃa al lÃder transformador, es la más pura y poderosa expresión de servicio al prójimo; es la más sensata vocación al bien; es el regalo más espléndido que se le puede dar a una organización, a una comunidad, a un pueblo o a una nación. Todo eso se logra al encontrarse ese espacio interior desde donde surgen, por medio de la reflexión, las más poderosas expresiones de bien, de paz, de misericordia, de honestidad, de sinceridad y de servicio.
©2008 por José Bourget. Se concede permiso de reproducción concedido con crédito de fuente.
jun
12
Lavando en el RÃo
Archivado bajo 22. Temas Generales, e) José R. Bourget, Ph.D. | Déjenos su Comentario
LAVANDO EN EL RÃO
José R. Bourget Tactuk, Fundación Mahatma Gandhi
Cimbapo ci li peka; ci li kutima ku cimbipo
“No vale la pena tratar de cambiar la mente de un testarudo”
Proverbio de los Umbumdu de Angola (Africa)
Hace varios años estaba en Namibia, en el sur del continente africano, conversando con una colega quien me contó una de esas historias que guardan lecciones para toda una eternidad.
Me relataba que a una comunidad que conocÃÂa le llegó una voluntaria a trabajar en la escuela de la aldea. La voluntaria daba clases de inglés, colaboraba con los grupos de madres y prestaba apoyo a otras iniciativas comunitarias. La voluntaria habÃa observado que las mujeres iban dos veces a la semana al rÃÂo a lavar sus ropas y dentro de poco comenzó a pensar que era una pérdida de tiempo muy grande. Sólo compartió sus sentimientos con un par de personas las cuales, como era de esperarse, lo compartieron con otras tantas personas y, dentro de poco, pues la gran mayorÃa de la gente ya sabÃÂa sobre lo que ella pensaba.
Nada de importancia ocurrió durante las primeras semanas de estadÃÂa de la voluntaria, pero un dÃÂa, en una reunión comunitaria, la voluntaria explotó. En medio del público comenzó a criticar la costumbre, argumentando que las mujeres gastaban demasiado tiempo lavando unas cuantas piezas de ropa, que debÃan pasar más tiempo trabajando en otras alternativas para ganarse su sustento y de que le estaban dando un muy mal ejemplo a las niñas y señoritas de la aldea quienes debÃan aprender de sus mayores mejores hábitos de trabajo y de vocación.
Todos se sintieron un poco trastornadas y hasta ofendidos por la situación sobretodo tratándose de una persona que no era de ahÃÂ, pero no dijeron nada, sólo que salieron del lugar frustrados y acongojados un poco.
La voluntaria sintió que habÃÂa cumplido con su deber de “decir la verdad”, de advertirles sobre un mal que dañaba, según ella, el porvenir de la comunidad y de haber cumplido con lo que ella sentÃa era su deber como participante activa en el bienestar de la comunidad.
Nada nuevo ocurrió hasta varias semanas más tarde cuando una de las mujeres de mayor edad vino a visitar a la voluntaria a su casa. Se sentaron a compartir una taza de tú y a charlar un poco. La señora charlaba con ella de varias cosas y entre esas cosas le relató sin mayor importancia lo que habÃa ocurrido ese dÃÂa en el rÃÂo, mientras las mujeres lavaban sus ropas. Le decÃÂa de la madre que mientras le lavaba el pelo a la hija que se iba a casar pronto también le hablaba sobre cómo mantener la vida familiar, como tratar a su esposo y cómo prepararse para tener hijos. También de cómo algunas mujeres hablaban de la cosecha de café que iban a recoger y de que debÃÂan llevar la cosecha a vender a otra aldea porque recibirÃÂan mejor precio.
También compartieron sus opiniones sobre el jefe de la aldea que recientemente se habÃa casado con su tercera esposa, una mujer 20 años más joven que él y simpatizaban con los sentimientos de la primera esposa que no estaba muy a gusto con la situación. Le relataba también sobre el hijo de una de las mujeres, que habÃÂa sido enviado al ejército y quien vivirÃÂa durante el tiempo de su servicio militar en otra aldea, en medio de otro grupo étnico que hablaba un idioma diferente y tenÃan costumbres diferentes.
En fin, la señora compartió esas y muchas otras cositas que ocurrieron mientras las mujeres lavaban sus ropas. Luego la señora se fué. La voluntaria se quedó en su casa pensando un poco. Poco a poco sintió que su mente y corazón se preñaban con nuevas impresiones e ideas, hasta parir de sopetón todo un arcoiris de profundos sentimientos, algunos de dolor y congoja y otros de comprensión sin igual.
Mi colega me dijo que la voluntaria le confesó más adelante que lo que ella comenzó a sentir era algo nuevo y diferente, porque poco a poco ella comenzó a entender lo que realmente ocurrÃÂa en el rÃÂo, mientras las mujeres lavaban sus ropas. Era cierto que las mujeres podrÃÂan lavar sus ropas en menos de una hora, pero “ir al rÃÂo” no era solamente para lavar ropas. AlláÂ, entre piedras y estanques, bajo las sombras de las grandes árboles y en medio del canto, risas y juegos de niñas y jovencitas, las mujeres compartÃÂan entre ellas sus vidas, sus sueños, sus necesidades y sus realidades. Allá se mantenÃÂan todas informadas, se solucionaban problemas, se compartÃan recursos, se daban consejos, se aconsejaban entre sàsobre cómo proceder con esposos y con hijos, se enseñaban cómo manejar mejor sus recursos, cómo compartir sus enseres de la casa cuando habÃan necesidades especiales y cosas por el estilo. Allá se tomaban decisiones que los esposos nunca se enterarán, se tomaban medidas y se solucionaban problemas que sólo ellas sabÃÂan; por encima de todo, allá en el rÃÂo, entre enjuagues y enjuagues, se conocÃÂa un mundo paralelo a la vida de la aldea, un mundo tal sin el cual la aldea realmente no hubiera podido existir.
Esa comprensión le llegó a la voluntaria como le llega a uno una calentura desde dentro hacia afuera. Fue algo incontrolable, como un vómito inesperado, convulsionando las entrañas, los tuétanos y los huesos. Y cuando todos los temores hubieron pasado la voluntaria nació una nueva realidad de sàmisma, de dónde estaba y de lo que estaba sucediendo.
Al dÃÂa siguiente cuando las mujeres de la aldea llevaban sus bateas para lavar al rÃÂo la voluntaria las acompañó. Ese dÃa ella nació a un mundo nuevo de comprensiones, de dichas y pesares compartidos, de sueños y realidades comunes y de esperanzas a flor de piel en cada una de ellas. De ahà en adelante nadie la podÃÂa sacar del rÃÂo cuando las mujeres iban a lavar sus ropas.
Tal como esa experiencia, hay muchas realidades en la vida que nos llegan en un gotero, recibiéndolas gota a gota, para que no nos haga mucho daño. Las grandes sentimientos se suelen “parir”, y casi siempre vienen acompañados de dolores de parto; de la misma manera, una vez paridos producen mucha felicidad, porque vemos el comienzo de una nueva vida interior, un nuevo sentir, un nuevo respeto y una mejor comprensión.
©2008 por José Bourget. Se concede permiso de reproducción con crédito de fuente.